Entré a mi dormitorio, revolee el bolso por ahí y saqué una de las tantas cajas en donde guardo cartas, recuerdos, dibujos, etc. de mi vida. Saqué especialmente las que tengo de mi agradable período de secundaria. Releí todas las cartas que tengo y me di cuenta que no hacíamos más que decir y escribir boludeces. Lindas... pero boludeces al fin. Me acordé, también de que en esos primeros años era una de las personas más cara duras y extrovertidas que podían a llegar a existir. Con mi mejor amiga de ese entonces, no nos importaba nada. Teníamos algo para decir, lo decíamos; teníamos algún chico a quien perseguir, lo perseguíamos. Hacíamos todo lo que queríamos sin que estemos pendientes del qué dirán o de las consecuencias. Lo hacíamos, punto.
Otras cosas que vinieron a mi mente, fueron esas peleas en las cuales se rompieron lazos de amistad que yo creía muy fuertes. Algunas cosas que hice de las cuales no estoy muy orgullosa y otras, en las cuales a la que jodieron fue a mí. Me gustaría haber hecho algunas cosas diferentes, porque ahora que crecí soy consiente de que, por ejemplo, a una amiga muy cercana la lastimé; sin intención, pero lo hice.
Me vino a la mente el primer momento en que lo vi a él. Desde ese momento me di cuenta cómo era él y, en ése entonces no lo quería cerca mío por nada en el mundo. No después de lo que sus mejores amigos les hicieron a mis dos mejores amigas de ese momento. Recordé como, de vez en cuando, charlábamos como dos personas normales, sin que él fuera él y yo tuviera que ser yo. A veces podíamos hacerlo por horas, teníamos muchas cosas en común, gustos compartidos, pero siempre llegaba ése instante en que volvíamos la realidad y cada uno volvía a ser quien debía ser. Y ahora... El mejor recuerdo de todos, y el más tonto. En primer año, con cuatro amigas más quisimos fundar lo que llamamos "El club de las libélulas" (Sí, como la agenda). Durante las clases hacíamos cartelitos y dibujitos para en el recreo dárselos a otra miembro del club. Todos los viernes de la semana nos reuníamos en algún lado a tomar algo y poner en común cosas que el club debería hacer, como por ejemplo:
- Hacer una fiesta temática
- Ir a tal y tal lado.
- Hacer tal y tal cosa.
Ahora que terminé de escribir todo ésto, me voy a ir a llorar por los rincones de mi casa, recordando más cosas.
Tengo que comprender, NO es eterna la vida


